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19/05/18

Acceder a los cuidados paliativos no significa que el final de la vida está cerca


Raúl Sala es oncólogo y hace años que se dedica a los cuidados paliativos. ¿Qué mirada tiene la gente sobre esta especialidad? Los mitos en torno al cáncer. La necesidad de ser honestos con los pacientes.

¿Por qué decidió comprometerse profesionalmente con este tema?

Empecé mi tarea como médico en el hospital. Hice la residencia de clínica. Sobre el final comencé a hacer tratamiento del dolor y cuidados paliativos porque veía una necesidad concreta de los pacientes. Luego hice una residencia de oncología. No todos saben que cuidados paliativos se certifica como especialidad en el Colegio de Médicos de Santa Fe. Fue el primero en la Argentina en hacerlo, y uno de los pocos de Latinoamérica. Hemos sido innovadores en esto.

¿Qué ofrecen los cuidados paliativos?

Intentan mejorar la calidad de vida de una persona que tiene una enfermedad severa o cuya vida está en riesgo. Se abarca a la persona en su totalidad, no sólo en lo vinculado a la patología que tiene. En un primer momento nos enfocábamos al tratamiento del dolor, pero hay tantas cosas que se suman o disparan desde allí que el tratamiento del dolor empezó a ser una parte de un enfoque mucho más global.

En nuestro medio, cuando a una persona le diagnostican cáncer y precisa tratamiento ¿cómo está constituido, en general, el equipo que lo asiste?

Hay un equipo, inicial, que es el que hace el diagnóstico de cáncer y conecta con el cirujano —que cumple con el primer paso— y luego con el oncólogo. Hay algunos casos que no son así, pero en la mayoría de las instituciones funciona de ese modo. El especialista en cuidados paliativos, en este esquema, aún queda un poco lejos. La intención de ese primer tratamiento es la cura, y todo está puesto en ese sentido, por eso no se tiene tanto en cuenta el tema de cuidados paliativos en esa etapa, aunque es interesante empezar a pensarlo de otro modo...

¿Pero, en esas primeras instancias, tampoco se ofrece la asistencia de un psicólogo o psiquiatra que forme parte del equipo de cuidados paliativos?

Es que los cuidados paliativos fueron clásicamente interpretados, o ubicados por la comunidad médica, como algo vinculado al fin de la vida. Eso está cambiando mucho, aunque los pacientes y también algunos médicos siguen viéndolo de esa manera, cuando no es así. La ubicación de los cuidados paliativos en las primeras etapas de la enfermedad se viene dando y fortaleciendo, pero es un cambio lento; diría que en los últimos cinco o seis años hay evidencia de que implementarlos antes es positivo para el paciente y tiene impacto en el manejo de la ansiedad, en la calidad de vida, en evitar la depresión. Lo que hacemos, en definitiva, es intervenir desde el punto de vista médico, psicológico, de asistencia social, de apoyo espiritual con herramientas comprobadas médica y científicamente. Esto disminuye el uso de la guardia, evita internaciones innecesarias en terapia intensiva o en sala general y mejoran las transición hacia la internación domiciliaria cuando sea necesaria. Si se implementan lo antes posible todo va mejor. Incluso se sabe hoy que los cuidados paliativos pueden ofrecerse a personas que se van a curar de la enfermedad que le diagnosticaron, pero que durante el tratamiento sienten dolor, malestar, efectos indeseados y nosotros podemos ayudarlos a sentirse mejor.

¿Hay muchos prejuicios sobre los cuidados paliativos?

El del uso de la morfina es un ejemplo interesante. Muestra los mitos alrededor de ciertas prácticas. Nosotros, al uso de la morfina, lo vemos como una opción. Porque lo cierto es que si no querés usar morfina para manejar el dolor nadie te va a obligar, pero muchas veces, incluso en pacientes que se niegan, es bueno dar la explicación de por qué la indicamos y para qué sirve realmente. Hay una asociación popular de morfina con la muerte que es equivocada. En cuidados paliativos, lo que hacemos, básicamente, es sumar estrategias, tener un plan con distintas herramientas. Los médicos que trabajamos en estos equipos intentamos minimizar la incertidumbre, por eso son valiosas las explicaciones, por eso es importantísima la comunicación médico-paciente, para terminar con muchos de los prejuicios en torno al verdadero objetivo de nuestro trabajo, que en definitiva, es mejorar la calidad de vida del paciente.

¿Cómo manejan la información con el paciente y su familia? Durante mucho tiempo se creía que era mejor que la persona que hacía el tratamiento "no sepa cuál es su verdadera situación"...

Sigue ocurriendo. El problema no es que los familiares o algunos de ellos te pidan que no le digas determinada cosa en determinado momento. El verdadero problema es no poder hablarlo nunca. De alguna forma tengo que trabajar sobre la base de lo que el paciente necesita saber. Si no se dice la verdad se generan mayores dudas en la persona. Obviamente el médico irá midiendo y evaluando, con el equipo, cómo y cuál es el mejor momento para dar determinada información. Hay familias o personas que pueden llegar hasta a modificar resultados de un laboratorio o un estudio para hacer de cuenta que "acá no pasa nada". Eso está desaconsejado plenamente. Si una persona tiene que ir cada dos semanas al médico, si le están haciendo un tratamiento, si debe tomar medicamentos, si tiene recaídas, si visita a decenas de médicos ¿qué puede pensar entonces, cómo va a creer que no le pasa nada? Creo que con criterio y mirando lo que el otro necesita hay que explicar lo que sucede. Además el paciente tiene derecho a saber para poder decidir. También hay que conocer que muchas cosas se resuelven en consultorio, pero otras necesitan de otras dinámicas, de reuniones familiares, o de reuniones con el paciente fuera del consultorio. Debemos ser flexibles y nunca olvidar lo que la persona necesita.

Fuente: Diario La Capital

Acceder a los cuidados paliativos no significa que el final de la vida está cerca


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